Accidentes de tráficoLos Accidentes de tráfico se han multiplicado en las últimas décadas.  Miles de vehículos circulando. Cientos de distracciones y el mal estado de las carreteras. Todo ello hace que la posibilidad de sufrir un accidente aumente mucho.

    Por fortuna, la mayoría de Accidentes de tráfico no entrañan consecuencias fatales, y en pocas semanas de rehabilitación se logra el restablecimiento.

   Es lógico en estos casos, que la preocupación por la salud se anteponga a otras cuestiones. Los desperfectos del coche,  el móvil  y la chaqueta estropeados se consideran un mal menor, asumible.


  Tras los accidentes de tráfico surge otra cuestión. ¿Quién carga con la responsabilidad del mismo?

   El artículo 1902 del Código Civil habla de la responsabilidad civil extracontractual. Señala que todo aquel que cause un perjuicio a otro se verá obligado a repararlo. Trasladado al ámbito de la circulación, podremos decir que el conductor que tenga la culpa del accidente será el responsable civil.

   Determinar quién es el culpable de un siniestro es ya otra cuestión problemática. En ocasiones está muy claro quién es el responsable. Solo habrá que remitirse a  la Declaración Amistosa de Accidente o al atestado policial. En otros casos no tanto. Son numerosos los accidentes en que ambos conductores han hecho algo mal. A Este tipo de supuesto se le denomina concurrencia de culpa.

   Las indemnizaciones para reparar daños causados en accidentes de tráficos son muy elevadas. Pero por fortuna, se hacen cargo de ellas las compañías aseguradoras. Esto es lógico, toda vez que es obligatorio subscribir una póliza para poder circular con cualquier vehículo a motor.

   El problema surge cuando la aseguradora recibe una reclamación derivada de accidente. Las aseguradoras son empresas cuyo objetivo como el de cualquier otra es el beneficio económico. Por ello, no ven demasiado bien tener que abonar las indemnizaciones que se les requiera. Su estrategia variará dependiendo de los casos. Pueden hacer ofertas a la baja, negar la culpa de su asegurado en el siniestro, o incluso rebajar la cuantía alegando la menor entidad del golpe.

   Por lo tanto, la importancia de gestionar la reclamación con un buen abogado es vital. Un abogado independiente que vele por sus intereses y no por los de la aseguradora es lo que necesita para reclamar su indemnización.